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No hay que ser un especialista para escribir. Una rara mezcla, una presencia casi imperceptible con que nuestra experiencia sea simplemente fluida.















lunes, 25 de enero de 2016

El valioso tiempo de los Maduros

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Mario de Andrade
Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño

La alegría y la escuela

J. Cifuentes R.

Encuentra el corazón humano una respuesta cabal a un deseo esencial de todo hombre y mujer: la alegría.  Esto es así porque vivir en un estado de conciencia y sentimiento de alegría, serena y permanente, en medio de los mil quehaceres y tensiones de la vida cotidiana constituye una gracia singular.  

Dar cabida a esta gracia en nuestras vidas lo enfatiza  reiteradamente  el tercer domingo de adviento, que por ello se lo llama, en latín, Dominica Gaudete, es decir, domingo de la alegría.  Escuchemos a Pablo en Filipenses: “Estad siempre alegres en el Señor, os repito, estad alegres.  El Señor está cerca.”

Atenta a la recomendación paulina  sobre la alegría de vivir, contribuye eficazmente la escuela. Poco a poco, en grados progresivos de profundidad, nivel tras nivel de práctica y conocimiento, esa conciencia y sentimiento se ha ido  ampliando y ahondando en todos, y si alguno  inició el proceso invadido por la sombra paralizante de la tristeza, a medida que  ha sido fiel con voluntad y perseverancia, al camino emprendido, la noche obscura del alma ha dejado paso  a la  emergencia  de unos ojos de pupilas lúcidas y rostro alegre como expresión de la vivencia desarrollada.

Esta vivencia muestra la configuración al interior de la conciencia de un espacio o dimensión opacada en mayor o menor medida en todos, por la forma de sociedad vigente, centrada totalmente en la vida pública de las instituciones  y la privada, sin  atención ni cuidado de la vida íntima o interior, desconocida y desvalorizada.

Es la interioridad o vida íntima, con su incidencia positiva en las otras dos,  la que las Llaves del Reino  potencian y hace volar a la conciencia.

El vuelo es tan fuerte y alto que introduce al que acepta la gracia de vivirlo, en un Samadhi o éxtasis como encuentro; o mejor: como inmersión en el Dios joven, a la vez eterno, que cantaba el poeta Péguy, sentido como alegría total, que le hace quedar al orante o meditador sin querer detenerse en nada por su provisoriedad esencial, quedando toda realidad externa y ciencia transcendiendo.

La emergencia de la interioridad, es decir, del Reino, del que estaba locamente enamorado el Padrecito, nuestro fundador, se manifestó en la alegría total de su vida, experimentada de manera que la conciencia no  padeciera duda alguna ni un lugar fuera del corazón del mundo, si bien trascendido por la experiencia divina.  Fue un contemplativo en la acción revestido siempre de la alegría, en cuyo camino andamos nosotros en el adviento o esperanza, de acompañarle en esa experiencia.

Por esta gracia singular, cuya preceptora educativa es la Escuela, todos en comunidad y silencio sonoro, por un momento, demos gracias a Dios.

La Justa Medida

Ser razonable. Pensar con mesura. Nutrirse de conocimiento. Recorrer rápidamente lo que otros ya nos han acortado el aprendizaje.

Ser apasionado. Emprender la aventura de lo desconocido. Vivir el riesgo de lo inesperado. Navegar aguas correntosas. Buscar la luz en el laberinto de la oscuridad.

Ser racional en exceso, te impide la movilidad de tu futuro.
Las creencias generalmente colapsan cuando todo es mental y racional.

Ser apasionado en exceso, te vuelve un fanático de lo irreal.
Nace la incoherencia.
Convicción es el resultado de esa medida y es la antesala de la autenticidad.

Ser auténticos, nos hace milagrosos y nos hace felices.

La insondable levedad del conocimiento

Sárasvati es en el hinduismo la diosa del conocimiento y una de las tres diosas principales (siendo las otras dos Laksmí y Durgá), mediante su adoración se busca el conocimiento verdadero para obtener la iluminación y para alcanzar la liberación de las reencarnaciones; es venerada por representar "la palabra" y magia que esconde el lenguaje, se la considera la mujer más pura.. "El conocimiento es el camino hacia la liberación".

Se dice que la Diosa Sarasvati mora en la tierra junto a los hombres, pero su hogar verdadero es la Esfera de Brahma. Esto tiene un sentido profundo cuando se comprende que la Sabiduría Primordial emerge del Inmanifiesto y el primer receptor de esa Sabiduría Cósmica es Brahma, no obstante, esa Sabiduría está impregnada en el Alma de los hombres, y sólo espera ser develada a través del trabajo Espiritual

Durante siglos La Tierra, sus habitantes y este universo es estudiado e intentado ser comprendido por la ciencia. Por el siglo V a.C surgieron Confucio y Lao Tse en China, los Upanishads y el Buda en la India, Zaratrusta en Persia, y  todo el apogeo de la Grecia antigua donde se sentaron las bases de la filosofía, como una búsqueda del conocimiento-entendimiento del mundo y del ser. 

Si bien Platón fue el padre del idealismo con su pregunta ¿Qué es el Conocimiento?, en su Academia, fundamentó los sistemas de especulación teórica rigurosa, buscando adiestrar la mente para permitirnos pensar por nosotros mismos a la luz de la razón; fue Aristóteles, su principal discípulo, quién desarrolló en su Liceo su aproximación empírica al estudio de la naturaleza, y fue el primero en dividir las áreas de estudio e intentar una clasificación del saber.

Con el tiempo esto se volvió mucho más complejo, cada rama fue especializándose, y al mismo tiempo las tesis debieron ser mas argumentadas pra recabar las evidencias que sustenten lo propuesto. Ser crítico es poder argumentar, sustentar las ideas. Pero luego surge la pregunta y las personas, retomamos la ética, como Socrates, el dialógico para hacer ciencia, el ser humano esta llamado ser y vivir en comunidades humanas.

Pero asi como los cientificos que desarrollaron la bomba atómica, ninguno se responsabiliza por el todo sino por las partes especializada que le toco desarrollar.
El flujo histórico ha ido de la especialización a la generalización tanto en las ciencias como en la tecnología. (yahoo a google, ibm a microsoft)

Ser crítico ahora es cuestionar, denunciar, y la Universidad es la mejor llamada para ello. La educación debería no ser neutra. 

Signos


  • Todo lo que el ser humano hace es susceptible de ser considerado como signo: se vive en una comunidad de interpretadores y productores de signos, donde cada uno desencadena a su vez nuevos interpretadores y productores.
  • “Un signo es una cosa que está en lugar de otra a los ojos de alguien bajo ciertos aspectos o capacidades”.
  • El proceso inferencial que se desarrolla en la mente del intérprete y por el cual asocia un significante a un significado se denomina SEMIOSIS.
  • Se inicia con la percepción del significante y finaliza con la presencia en su mente del significado del signo.
  • Se trata de una especie de investigación de la cual, por lo general, no somos conscientes en la vida cotidiana, pues su repetición constante ha creado en nosotros hábitos de interpretación casi instantáneos.
  • Un signo NO ES UNA ENTIDAD SEMIÓTICA FIJA, sino el lugar de encuentro de elementos mutuamente independientes, procedentes de dos sistemas diferentes y asociados por una correlación codificadora.
  • Una función semiótica se realiza cuando dos funtivos (expresión y contenido) entran en correlación mutua, pero el mismo funtivo puede entrar en correlación con otros elementos, dando origen a otras funciones.
  • En consecuencia, un signo es una entidad CULTURAL.