¡¡ Bienvenido !!

No hay que ser un especialista para escribir. Una rara mezcla, una presencia casi imperceptible con que nuestra experiencia sea simplemente fluida.















martes, 27 de diciembre de 2016

Sumak Kawsay

Sumak Kawsay: Buen Vivir y sus 13 Principios 

Escrito: Fernando Huanacuni Mamani
Fuente: www.cusihuasi.ning.com
Vivir Bien o Buen Vivir, es la vida en plenitud. Es saber vivir en armonía y equilibrio, en armonía con los ciclos de la Madre Tierra, del cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia. Y ese justamente es el camino y el horizonte de la comunidad; implica primero saber vivir y luego convivir. No se puede Vivir Bien si los demás viven mal, o si se daña la Madre Naturaleza. Vivir Bien significa comprender que el deterioro de una especie es el deterioro del conjunto.
 Los trece principios para vivir bien o vivir en plenitud
¿Cuáles serían los requisitos indispensables como ejercicios cotidianos para vivir en plenitud? Se resumen en los siguientes.
1-Suma Manq’ aña: Saber comer, saber alimentarse, no es equivalente a llenar el estómago; es importante escoger alimentos sanos, cada luna nueva se ayuna; y en la transición del mara (ciclo solar) se debe ayunar cinco días (dos días antes y dos días después del Willka Ura (día del sol Solsticio de Invierno). En la cosmovisión andina todo vive y necesita alimento, es por eso que a través de las ofrendas damos alimentos también a la Madre Tierra, a las montañas, a los ríos. La Madre Tierra nos da los alimentos que requerimos, por eso debemos comer el alimento de la época, del tiempo, y el alimento del lugar.

2-Suma Umaña: Saber beber. Antes de beber se inicia con la ch’alla, dando de beber a la Pachamama, a los achochillas, a las awichas. Beber, tomar, ch’allar completarse (chuymar montaña, chuymat apsuña, chuymat sartaña jawirjam sarantañataki) entrar al corazón, sacar del corazón y emerger del corazón para fluir y caminar como el rio.

3-Suma Thokoña: Saber danzar, entrar en relación y conexión cosmotelúrica, toda actividad debe realizarse con dimensión espiritual.

4-Suma IkiñaSaber dormir. Se tiene que dormir dos días, es decir dormir antes de la media noche, para tener las dos energías; la de la noche y la de la mañana del día siguiente, la energía de dos días. En el hemisferio sur se tiene que dormir la cabeza al norte, los pies al sur, en el hemisferio norte la cabeza al sur y los pies al norte.

5-Suma Irnakaña: Saber trabajar. Para el indígena originario el trabajo no es sufrimiento, es alegría, debemos realizar la actividad con pasión, intensamente (Sinti pacha).

6-Suma Lupiña: Saber meditar, entrar en un proceso de introspección. El silencio equilibra y armoniza, por lo tanto el equilibrio se restablece a través del silencio de uno (Amiki) y se conecta al equilibrio y silencio del entorno, el silencio de uno, se conecta con el silencio del entorno (Ch’uju) y como consecuencia de esta interacción y complementación emerge la calma y la tranquilidad.

7-Suma Amuyaña: Saber pensar. Es la reflexión, no sólo desde lo racional sino desde el sentir; uno de los principios aymaras nos dice: jan piq armt’asa chuman thakip saranlañani (sin perder la razón caminemos la senda del corazón).

8-Suma Munaña, Munayasiña: Saber amar y ser amado, el proceso complementario warmi chacha, el respeto a todo lo que existe genera la relación armónica.

9- Suma Ist’ aña: Saber escuchar. En aymara ist’aña no sólo es escuchar con los oídos; es percibir, sentir, escuchar con todo nuestro cuerpo; si todo vive, todo habla también.

10-Suma Aruskipaña: Hablar bien. Antes de hablar hay que sentir y pensar bien, hablar bien significa hablar para construir, para alentar, para aportar, recordemos que todo lo que hablamos se escribe en los corazones de quienes lo escuchan, a veces es difícil borrar el efecto de algunas palabras; es por eso que hay que hablar bien.

11-Suma Samkasiña: Saber soñar. Partimos del principio de que todo empieza desde el sueño, por lo tanto el sueño es el inicio de la realidad. A través del sueño percibimos la vida. Soñar es proyectar la vida.

12-Suma Sarnaqaña: Saber caminar. No existe el cansancio para quien sabe caminar. Debemos estar conscientes de que uno nunca camina solo; caminamos con el viento, caminamos con la Madre Tierra, caminamos con el Padre Sol, caminamos con la Madre Luna, caminamos con los ancestros y con muchos otros seres.

13-Suma Churaña, suma Katukaña: Saber dar y saber recibir. Reconocer que la vida es la conjunción de muchos seres y muchas fuerzas. En la vida todo fluye: recibimos y damos; la interacción de las dos fuerzas genera vida. Hay que saber dar con bendición, saber dar agradeciendo por todo lo que recibimos. Agradecer es saber recibir; recibir el brillo del Padre Sol, la fuerza de la Madre Tierra, fluir como la Madre Agua y todo lo que la vida nos da.

lunes, 25 de enero de 2016

El valioso tiempo de los Maduros

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Mario de Andrade
Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño

La alegría y la escuela

J. Cifuentes R.

Encuentra el corazón humano una respuesta cabal a un deseo esencial de todo hombre y mujer: la alegría.  Esto es así porque vivir en un estado de conciencia y sentimiento de alegría, serena y permanente, en medio de los mil quehaceres y tensiones de la vida cotidiana constituye una gracia singular.  

Dar cabida a esta gracia en nuestras vidas lo enfatiza  reiteradamente  el tercer domingo de adviento, que por ello se lo llama, en latín, Dominica Gaudete, es decir, domingo de la alegría.  Escuchemos a Pablo en Filipenses: “Estad siempre alegres en el Señor, os repito, estad alegres.  El Señor está cerca.”

Atenta a la recomendación paulina  sobre la alegría de vivir, contribuye eficazmente la escuela. Poco a poco, en grados progresivos de profundidad, nivel tras nivel de práctica y conocimiento, esa conciencia y sentimiento se ha ido  ampliando y ahondando en todos, y si alguno  inició el proceso invadido por la sombra paralizante de la tristeza, a medida que  ha sido fiel con voluntad y perseverancia, al camino emprendido, la noche obscura del alma ha dejado paso  a la  emergencia  de unos ojos de pupilas lúcidas y rostro alegre como expresión de la vivencia desarrollada.

Esta vivencia muestra la configuración al interior de la conciencia de un espacio o dimensión opacada en mayor o menor medida en todos, por la forma de sociedad vigente, centrada totalmente en la vida pública de las instituciones  y la privada, sin  atención ni cuidado de la vida íntima o interior, desconocida y desvalorizada.

Es la interioridad o vida íntima, con su incidencia positiva en las otras dos,  la que las Llaves del Reino  potencian y hace volar a la conciencia.

El vuelo es tan fuerte y alto que introduce al que acepta la gracia de vivirlo, en un Samadhi o éxtasis como encuentro; o mejor: como inmersión en el Dios joven, a la vez eterno, que cantaba el poeta Péguy, sentido como alegría total, que le hace quedar al orante o meditador sin querer detenerse en nada por su provisoriedad esencial, quedando toda realidad externa y ciencia transcendiendo.

La emergencia de la interioridad, es decir, del Reino, del que estaba locamente enamorado el Padrecito, nuestro fundador, se manifestó en la alegría total de su vida, experimentada de manera que la conciencia no  padeciera duda alguna ni un lugar fuera del corazón del mundo, si bien trascendido por la experiencia divina.  Fue un contemplativo en la acción revestido siempre de la alegría, en cuyo camino andamos nosotros en el adviento o esperanza, de acompañarle en esa experiencia.

Por esta gracia singular, cuya preceptora educativa es la Escuela, todos en comunidad y silencio sonoro, por un momento, demos gracias a Dios.