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No hay que ser un especialista para escribir. Una rara mezcla, una presencia casi imperceptible con que nuestra experiencia sea simplemente fluida.















sábado, 25 de febrero de 2012

Felicidad

¡Puedo ser feliz primero – no poner condiciones a la felicidad, no decir seré feliz si mi esposa me sonríe, si mi jefe me da una promoción, si el tiempo estará bien mañana, si no me enfermo – entonces sonreiré!. Si usted le pone así muchas condiciones a su sonrisa, le puedo decir ahora que no sonreirá mucho. Por tanto debemos aprender a sonreír incondicionalmente. Haga su sonrisa incondicional y entonces enfrente la vida como venga. Entonces puede haber dificultad, pero ese no es problema – quiero construir una escuela, necesito dinero para ello; esa es una dificultad. Pero si hago un problema de ello, creo ansiedad por ello, y esa ansiedad me impide funcionar con habilidad.

Por tanto cuando veo la verdad de esto – no solamente a través del argumento, sino en mi vida diaria, cuando realmente sucede entonces veo que tal enfoque es disparatado, es un veneno, corrompe mi vida y usted lo siente intensamente, entonces desaparece. Porque el sistema mente-cuerpo tiene su propia inteligencia. Cuando algo se percibe muy claramente entonces esa inteligencia actúa. No su voluntad; esa inteligencia actúa, y le dice no hacer algo. Por ejemplo usted no alienta el deseo de bajar un precipicio. Esa inteligencia está allí en el sistema mente-cuerpo, para prevenirle de bajar el precipicio. La misma inteligencia tiene que estar presente en la vida diaria. Pero eso necesita de mucho examen, de mucho conocimiento de sí mismo, de cuestionarse, de desaprender. Y no tenemos tiempo para esto, porque decimos, debo trabajar con mi computadora, debo hacer mi trabajo, necesito una promoción, no tengo tiempo para esto – ¡lo haré en la noche cuando vaya a la reunión!. No vendrá de esa manera, aparte de la ocupación habitual.

De otra manera lo que sucede es que el pensamiento, el disfrute que está experimentando, crea una memoria de ello. Y entonces dice, “ojalá y pudiera tenerla nuevamente” y así surge el deseo. De esa adicción surge el placer, y entonces se convierte en un problema. Pero al experimentar el gusto hay solamente el sentido de belleza, y entonces lo puede dejar pasar; no lo retenga. 


Ningún esfuerzo desaparece en la nada; ninguna experiencia, sea buena o mala. Todo es valioso, en el proceso de la evolución, para aumentar la cosecha y dar crecimiento al ser. Los frutos de la experiencia se acumulan y son fuerzas potentes que impulsan el avance.


Quien se sujeta a un placer hace que la vida sublime se destruya; Pero quien besa el placer como vuela vive en eterna sonrisa. Salvador D. Rojas